El
cáncer es un conjunto de
enfermedades en las cuales el organismo produce un exceso de
células malignas (conocidas como cancerígenas o cancerosas), con crecimiento y división más allá de los límites normales, (invasión del
tejido circundante y, a veces,
metástasis). La metástasis es la propagación a distancia, por vía fundamentalmente
linfática o
sanguínea, de las células originarias del cáncer, y el crecimiento de nuevos
tumores en los lugares de destino de dicha metástasis. Estas propiedades diferencian a los tumores malignos de los benignos, que son limitados y no invaden ni producen metástasis. Las células normales al sentir el contacto con las células vecinas inhiben la reproducción, pero las células malignas no tienen este freno. La mayoría de los cánceres forman tumores pero algunos no (como la
leucemia).
El cáncer puede afectar a todas las edades, incluso a fetos, pero el riesgo de sufrir los más comunes se incrementa con la edad. El cáncer causa cerca del 13% de todas las muertes. De acuerdo con la
Sociedad Americana del Cáncer, 7,6 millones de personas murieron de cáncer en el mundo durante
2007.
El cáncer es causado por anormalidades en el material
genético de las células. Estas anormalidades pueden ser provocadas por agentes
carcinógenos, como la
radiación (
ionizante,
ultravioleta, etc), de productos químicos (procedentes de la industria, del humo del tabaco y de la contaminación en general, etc) o de agentes infecciosos. Otras anormalidades genéticas cancerígenas son adquiridas durante la
replicación normal del
ADN, al no corregirse los errores que se producen durante la misma, o bien son
heredadas y, por consiguiente, se presentan en todas las células desde el nacimiento (causando una mayor probabilidad de desencadenar la enfermedad). Existen complejas interacciones entre el material genético y los carcinógenos, un motivo por el que algunos individuos desarrollan cáncer después de la exposición a carcinógenos y otros no. Nuevos aspectos de la
genética del cáncer, como la
metilación del ADN y los
microARNs, están siendo estudiados como importantes factores a tener en cuenta por su implicación.
Las anormalidades genéticas encontradas en las células cancerosas pueden ser de tipo mutación puntual,
translocación,
amplificación, deleción, y ganancia/pérdida de todo un
cromosoma. Existen genes que son más susceptibles a sufrir mutaciones que desencadenen cáncer. Esos genes, cuando están en su estado normal, se llaman
protooncogenes, y cuando están mutados se llaman
oncogenes. Lo que esos genes codifican suelen ser receptores de factores de crecimiento, de manera que la mutación genética hace que los receptores producidos estén permanentemente activados, o bien codifican los factores de crecimiento en sí, y la mutación puede hacer que se produzcan factores de crecimiento en exceso y sin control.
El cáncer es generalmente clasificado según el
tejido a partir del cual las células cancerosas se originan. Un
diagnóstico definitivo requiere un examen
histológico, aunque las primeras indicaciones de cáncer pueden ser dadas a partir de
síntomas o
radiografías. Muchos cánceres pueden ser tratados y algunos curados, dependiendo del tipo, la localización y la etapa o estado en el que se encuentre. Una vez detectado, se trata con la combinación apropiada de
cirugía,
quimioterapia y
radioterapia. Según investigaciones, los tratamientos se especifican según el tipo de cáncer y, recientemente, también del propio paciente. Ha habido además un
significativo progreso en el desarrollo de
medicamentos que actúan específicamente en anormalidades
moleculares de ciertos tumores y minimizan el daño a las células normales. El diagnóstico de cáncer en pacientes está, en gran medida, influenciado por el tipo de cáncer, así como por la etapa o la extensión de la enfermedad (frecuentemente en estados iniciales suele ser confundido con otras patologías si no se realizan los
diagnósticos diferenciales adecuados). La clasificación histológica y la presencia de
marcadores moleculares específicos pueden ser también útiles en el diagnóstico, así como para determinar tratamientos individuales.